-- Crónicas Católicas --
Parte 1 - La Santa Eucaristía: Comiendo la Carne de la Deidad
Uno podría preguntarse por qué, en una mirada escritural a las doctrinas de la Iglesia Católica, yo elegiría este tema: La interpretación romana de la Cena del Señor (más comúnmente conocida como “Comunión”), como la primera de las “Crónicas Católicas”.
La mayoría de los protestantes (1]) esperarían que yo lidiara con lo que podrían considerar las desviaciones más obvias de la fundación bíblica -tales como la veneración y las oraciones a la Virgen María, la infalibilidad del Papa, el purgatorio y las oraciones por los muertos- o la historia de tortura y quema de acusados de “herejes”, y cosas como esas.
Pero con este primer artículo creo que iríamos justo a la raíz, antes de que empecemos a explorar las ramas de la doctrina y la práctica romana.
Y cualquier católico que tiene siquiera el mínimo conocimiento de su iglesia sabe que el punto central de cada reunión (conocida como la “Misa”) es la Santa Eucaristía.
La Eucaristía
La palabra “Eucaristía” es una palabra griega que significa “acción de gracias”. En los relatos del evangelio de la Última Cena se describe a Jesús como “dando gracias” antes de partir el pan (Lucas 22:19), y así esta palabra llega a ser un nombre apropiado para la Cena del Señor en la Iglesia Católica primitiva. Hoy día es más comúnmente asociada con los elementos en la “comunión”, especialmente la hostia, aunque a la ceremonia misma aún se le llama “La Santa Eucaristía”.
Bueno, usted podría estar preguntándose por qué estoy tomando tanto tiempo y esfuerzo para explicar algo tan inocuo/inofensivo como la ceremonia conocida alrededor del mundo como “comunión”.
Probablemente usted ha sido parte de una comunión. Entonces, ¿por qué armar todo este jaleo acerca de pan y vino? ¿Por qué? Porque ahí es donde termina la similitud entre servicios de comunión evangélicos y la Misa católico romana: ¡en el pan y el vino!.
Transubstanciación
Esa palabra de 18 letras de arriba es una completa declaración teológica... y el nombre de una doctrina, de la cual surge el más asombroso conjunto de creencias y prácticas que alguna vez se haya enseñado en nombre de la religión. Muy, muy poca gente sabe lo que la Iglesia Católica verdaderamente cree y enseña con respecto a este tema, y estoy convencido de que incluso pocos católicos se dan cuenta de lo que están formando parte.
Desde su tierna infancia, “Este es el cuerpo de Cristo” es todo lo que han escuchado cuando el sacerdote pone con cautela la hostia en su lengua. Y, a medida que crecieron, fue una parte tan natural y normal de sus vidas religiosas, ¡que sus mentes nunca siquiera cuestionaron el hecho de que Jesús mismo estaba realmente en su boca!
Podría ser difícil para usted creer, pero eso es exactamente, literalmente, lo que significa “transubstanciación”. La Iglesia Católica Romana enseña a su grey /rebaño que el pan y el vino usados en la Misa verdaderamente, físicamente, se transforma en la carne y la sangre de Jesucristo, después de que el sacerdote los bendice durante la liturgia (ceremonia). Aunque esto en sí mismo puede impactarle, es realmente sólo el comienzo. Porque las implicaciones y conclusiones prácticas de esta doctrina son absolutamente alucinantes /impresionantes.
Autoridad Exclusiva
Por ejemplo, la Iglesia Católica Romana enseña que, debido a que sus sacerdotes son los únicos que tienen autoridad de Dios (2]) para pronunciar la bendición que cambia los elementos de la comunión en el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Jesús, ¡ellos son la única iglesia donde Jesús reside “físicamente” incluso ahora! Permítanme citar una carta escrita por un católico devoto a una de las jóvenes en nuestro ministerio:
Explicar [lo que es] la Iglesia Católica tomaría volúmenes; pero, básicamente la Iglesia Católica fue fundada por Jesucristo cuando Él estuvo aquí en la tierra. Es la ÚNICA iglesia fundada por Jesús. El mayor bien /valor de nuestra iglesia es que tenemos a Jesús presente en la Santa Eucaristía: Él está realmente aquí, cuerpo, alma y divinidad. Él es Dios y en Su omnipotencia puede hacer cualquier cosa que desee, y Él decidió permanecer con nosotros hasta el fin del mundo en la forma de la hostia en la Santa Comunión.
Si usted piensa que es solamente una opinión aislada de alguien al margen de la iglesia, o que la Iglesia Católica como un todo verdaderamente no cree, o no enseña esto, le ruego continuar leyendo. Porque esta no sólo es la enseñanza oficial de Roma, sino que de acuerdo al decreto irrevocable de la iglesia (llamado dogma), cualquiera que no adhiera a esta creencia, en el detalle más explícito, ¡es maldito y condenado para siempre!
Concilio de Trento
Cuando Europa fue electrizada por la predicación elocuente de la reforma del s.XVI, la jerarquía de la Iglesia Católica reunió a sus teólogos, quienes trabajaron por décadas en la preparación de una declaración de fe con respecto a la doctrina de la transubstanciación. Este documento sigue siendo hasta hoy la norma /el principio /el estándar de la doctrina católica.
Cuando comenzó el Concilio Vaticano II en 1963, el Papa Juan XXIII declaró: “Acepto por completo todo lo que se ha decidido y declarado en el Concilio de Trento”.
¿Qué decidió y declaró el Concilio de Trento?
Algunas de las primeras secciones son las siguientes: [copiado de: IntraText CT - Texto] (CAN.= Canon)
“CAN. I. Si alguno negare, que en el santísimo sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y substancialmente el cuerpo y la sangre juntamente con el alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y por consecuencia todo Cristo; sino por el contrario dijere, que solamente está en él como en señal o en figura, o virtualmente; sea excomulgado.
CAN. II. Si alguno dijere, que en el sacrosanto sacramento de la Eucaristía queda substancia de pan y de vino juntamente con el cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo; y negare aquella admirable y singular conversión de toda la substancia del pan en el cuerpo, y de toda la substancia del vino en la sangre, permaneciendo solamente las especies de pan y vino; conversión que la Iglesia católica propísimamente [sugiero “muy propiamente” o “con toda propiedad”] llama Transubstanciación; sea excomulgado.
CAN. VI. Si alguno dijere, que en el santo sacramento de la Eucaristía no se debe adorar a Cristo, hijo unigénito de Dios, con el culto de latría, ni aun con el externo; y que por lo mismo, ni se debe venerar con peculiar y festiva celebridad; ni ser conducido solemnemente en procesiones, según el loable y universal rito y costumbre de la santa Iglesia; o que no se debe exponer públicamente al pueblo para que le adore, y que los que le adoran son idólatras; sea excomulgado.”
La Adoración de la Hostia (3]) [en inglés: “host”]
“No te harás imagen (4]),... 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;” (Ex.20:4-5, Versión Reina-Valera). “Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.” (Juan 4:24)
En el Canon VI, se habló de un rito de alabanza llamado “latría”. Esto no es precisamente una “costumbre antigua”; es rigurosamente practicado hoy en día en muchas misas. Después de que el pan ha sido supuestamente “transformado” en Cristo por el sacerdote, es puesto en un recipiente llamado custodia. Y ante esta custodia el católico debe hacer una reverencia (5]), ¡y adorar la pequeña hostia como Dios!
A veces tienen procesiones en las que marchan solemnemente, mientras la congregación se inclina y ofrece alabanza y adoración, ¡a este pan!
La enseñanza romana de que Jesucristo está físicamente presente en cada trocito de pan crea muchos otros problemas doctrinales y prácticos. Por ejemplo, cuando la ceremonia religiosa termina, ¿qué les sucede a todas esas hostias sobrantes que han sido “transformadas en Cristo”? ¿Vuelven a transformarse en pan otra vez cuando el sacerdote se va a su casa? Me temo que no. Porque, de acuerdo al Canon IV del Concilio de Trento, ¡se quedan como carne!
(Agrego el texto del Canon IV: “CAN. IV. Si alguno dijere, que hecha la consagración no está el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo en el admirable sacramento de la Eucaristía, sino solo en el uso, mientras que se recibe, pero no antes, ni después; y que no permanece el verdadero cuerpo del Señor en las hostias o partículas consagradas que se reservan, o quedan después de la comunión; sea excomulgado.”)
Y no piense que ese decreto de 400 años es sólo algún viejo manuscrito polvoriento en una caja de museo en algún lugar -todavía se observa completamente, y se practica apasionadamente. Como ejemplo, aquí hay un pasaje de un libro oficial de instrucción católica en casa, con los derechos de autor vigentes en 1978: (6])
“Jesucristo no cesa de existir bajo las apariencias de pan y vino después que la Misa termina. Más aún, algunas hostias son normalmente guardadas /mantenidas en todas las iglesias católicas. En estas hostias, Jesús está física y verdaderamente presente, siempre y cuando permanezcan las apariencias de pan. Por lo tanto, los católicos tienen la práctica encomiable de ‘hacer visitas’ a nuestro Señor presente en sus iglesias para ofrecerle su gratitud, su adoración, para pedir ayuda o perdón: en una palabra, para hacerlo a Él el centro alrededor del cual viven sus vidas diarias.”
¡Esa es una interpretación increíble de cómo hacer a Jesús el centro de su vida diaria!
¿Cuando Empezó esta Enseñanza?
La enseñanza de la transubstanciación no se remonta a la Última Cena, como la mayoría de los católicos supone. Fue un tópico controversial por muchos siglos antes de llegar a ser oficialmente un artículo /objeto de fe (lo que significa que es esencial para la salvación, de acuerdo a /según Roma). La idea de una presencia física fue sostenida vagamente por algunos, tales como Ambrosio, pero no fue sino hasta el año 831 D.C. que Paschasius Radbertus, un monje benedictino, publicó un tratado abogando abiertamente por la doctrina. Aún así, por casi otros cuatro siglos, se llevó a cabo una guerra teológica de obispos y similares sobre esta enseñanza, hasta que en el Cuarto Concilio de Letrán en 1215 D.C. fue oficialmente definido y canonizado como un dogma (7]) por el Papa Inocencio III.
Historiadores eclesiásticos nos dicen que cuando esta doctrina empezó a ser enseñada, los sacerdotes se preocupaban mucho de que ninguna migaja se cayera - no fuera que el cuerpo de Jesús resultara lastimado, ¡o incluso comido por un ratón o un perro! (8])
Había discusiones bastante serias en cuanto a qué debería hacerse si una persona llegara a vomitar después de recibir el sacramento. (9])
En el Concilio de Constanza [1414-1418] se arguyó que si un comulgante volcaba algo de la sangre en su barba, ¡tanto la barba como el hombre deberían ser destruidos por quema!
Cómo Ve Roma a la Bibia
Antes de que procedamos a examinar lo que la Biblia tiene que decir sobre esta materia, es importante entender la mirada/consideración católica oficial de las Escrituras.
De acuerdo a un decreto incuestionable ellos sostienen que “la tradición de la iglesia tiene igual autoridad a la de la Biblia”. Esta nos es sólo una mirada teológica, ¡sino que fue hecha un artículo de fe por el mismo Concilio de Trento en 1546!
Y, de nuevo, esta mirada es sostenida completamente por la iglesia hoy:
“Las enseñanzas de la iglesia siempre estarán en conformidad con las enseñanzas de la Escritura... y es a través de la enseñanza de la iglesia que comprendemos más plenamente verdades de la sagrada Escritura. A la Iglesia Católica pertenece la palabra final en el entendimiento y significado del Espíritu Santo en las palabras de la Biblia.”
Y, explicando la premisa usada al interpretar la Biblia: “... generalmente, el significado de las Escrituras es buscado por aquellos que están especialmente entrenados para este propósito. Y en sus conclusiones, ellos saben que ninguna explicación de las Escrituras que contradicen las verdades constantemente enseñadas por la Iglesia infalible pueden ser verdad.” (10])
Cualquiera puede ver cómo tal forma de interpretación puede ser peligrosamente usada para manipular, para que la Escritura no signifique absolutamente nada. ¿Quién no ha observado esto de las diversas sectas? Los “moonies” [miembros de la Iglesia de la Unificación, fundada por Sun Myung Moon], los mormones, y los Testigos de Jehová, todos ellos respaldan sus enseñanzas falsas con “nuevas revelaciones” e “interpretaciones inspiradas” de las Escrituras -cada una reclamando que el Espíritu Santo reveló estas nuevas verdades a sus fundadores.
Uno se abre a toda clase de engaños cuando se juzga a la Biblia por lo que su iglesia o pastor enseña, ¡en vez de juzgar lo que su iglesia o pastor enseña por la Biblia!
Explicación del uso católico de versículos descontextualizados para establecer su doctrina.
Con esto en mente, discutiremos brevemente los dos pasajes principales de la Escritura que la iglesia romana usa al tratar de mostrar que Jesús mismo enseñó la transubstanciación.
Juan 6: 54-55: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.”
A los católicos se les enseña aquí cómo Él está, literalmente, ofreciéndoles Su carne y sangre, de manera que ellos puedan tener vida eterna por comérselo físicamente. Con sólo un poquito de estudio del pasaje completo (versículos 27-71) queda claro que Jesús no estaba hablando acerca de comida y bebida física, sino espiritual.
La comida se come para satisfacer el hambre. Y en el versículo 35 Jesús dice:
“... El que a mí viene nunca pasará hambre,”.
Ahora, Jesús no está prometiendo alivio eterno de dolores físicos de hambre. Él está, por supuesto, hablando del hambre espiritual en el hombre por rectitud y salvación. Y Él promete a aquellos que “vengan a Él” que Él satisfará su hambre por estas cosas para siempre. Por lo tanto, ¡venir a Él es “comer”! (Ver también Mateo 5:6, 11:28; Juan 4:31-34).
También bebemos para satisfacer la sed, y de nuevo en el versísulo 35 Jesús nos dice: “... y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.”
Por lo tanto, ¡creer en Él es “beber”! (Ver también Juan 4:13-14).
Nadie puede decir que Jesús estaba aquí estableciendo el comer y el beber de su carne y sangre literales para dar vida eterna, porque en el versículo 63 Él dice:
“El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida.” ¡Así Jesús deja en claro lo que nosotros deberíamos estar comiendo y bebiendo para tener vida eterna! Mateo 26:26 y 28: “ … esto es mi cuerpo. … 28 Esto es mi sangre ”. (Ver también Mateo 4:4).
Los católicos basan todo su sistema religioso en su interpretación de estos dos versículos. Enseñan terminantemente que aquí mismo Jesús está pronunciando su primera bendición sacerdotal, que misteriosamente transforma el pan y el vino en Su cuerpo y sangre.
La locura absoluta de tal conclusión se prueba por esta única observación: ¡Él estaba literalmente todavía ahí antes, durante, y después que hubieron participado del pan y de la copa! Él no fue transformado en líquido y pan. Su carne aún estaba en Sus huesos, y Su sangre todavía en Sus venas. ¡Él no se había desvanecido para reaparecer en la forma de pan o una copa de vino!
Vamos a mirar más de cerca Sus palabras. Nadie puede negar que aquí tenemos lenguaje figurativo. Jesús no dijo TOUTO GIGNETAI (“esto se ha convertido” o “esto se ha vuelto”), sino TOUTO ESTI (“esto es”; por ejemplo, “significa”, “representa”). (11])
¡Es obvio que el significado de Jesús no fue literal, sino simbólico!
Y Él no fue el primero en la Biblia en afirmar figurativamente que un vaso con líquido era realmente “sangre”. En una ocasión, los amigos de David lo escucharon expresar un deseo intenso de beber agua del pozo de Belén. A pesar de peligro extremo, estos hombres traspasaron las líneas enemigas de los filisteos y le trajeron el agua. Cuando David se enteró de que estos hombres habían arriesgado su vida de tal manera se rehusó a beber el agua exclamando: “¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida?”. (2 Samuel 23:17)
A través de los evangelios encontramos lenguaje metafórico similar: Jesús refiriéndose a Sí mismo como “La Puerta”, “la Vid”, “la Luz”, “la Roca”; “la Raíz”, “la Estrella Resplandeciente de la Mañana” (Ap.22:16), así también como “el Pan”.
El pasaje está escrito en lenguaje tan común que es claro a cualquier lector observador que la Cena del Señor se entendía principalmente /ante todo como un recuerdo, y de ninguna manera un sacrificio literal. “Hagan esto en memoria de Mí” (Lucas 22:19)
Verdaderos Orígenes Paganos
¿De dónde vinieron realmente esta enseñanza y práctica?
Como muchas de las creencias y ritos del romanismo, la transubstanciación fue practicada primero por religiones paganas. El célebre historiador Durant dijo que la creencia en la transubstanciación -como la practicada por los sacerdotes del sistema católico romano- es “una de las ceremonias más antiguas de la religión primitiva”. (12])
El sincretismo y el misticismo del Medio Oriente fueron grandes factores de influencia en el occidente, particularmente en Italia. (13])
En Egipto, los sacerdotes consagraban una torta de [¿-? otra errata; podría ser “carne”] la que se suponía que se convertía en la carne de Osiris. (14]).
La idea de transubstanciación también fue característica de la religión de Mitra, cuyos sacramentos de tortas y bebida (haoma/soma) era estrechamente paralelos/análogos a los ritos católico romanos (15]).
La idea de comer la carne de la deidad era muy popular entre la gente de México y América Central mucho antes de que oyeran hablar de Cristo; y cuando los misioneros españoles arribaron a esos países, “su sorpresa se exacerbó, cuando presenciaron un rito religioso que les recordaba la comunión... una imagen hecha de harina.. y después de la consagración por los sacerdotes, era distribuida entre la gente, que se la comía... declarando que era la carne de la deidad...” (16])
¿Así que por qué enseñan esto?
Antes de concluir nuestra primera crónica, la pregunta necesita ser contestada: ¿”Por qué la Iglesia Católica Romana necesita tener tal doctrina? - ¿por qué piensan que Jesús quiere que ellos se lo coman físicamente”? Eso es lo que verdaderamente me intrigó mientras leía asombrado el catecismo y los libros de instrucción doctrinal. Pero la respuesta a eso es penosa /lamentable.
Como dije antes, las implicaciones y conclusiones prácticas de la enseñanza de la transubstanciación son sustancialmente peores que la doctrina misma y, como una gran telaraña tejida por una laboriosa araña, las enseñanzas de Roma se propagan desde este eje central como los rayos de una rueda.
En la Crónica Católica II miraremos intensamente al siguiente resultado directo de la transubstanciación en la teología sistemática católica oficial: “El Sacrificio de la Misa.”
Anotaciones al pié de página:
1] - Hoy, los protestantes son considerados como miembros de cualquier iglesia o grupo de iglesias fuera de las iglesias Católico Romana y Ortodoxa oriental.
2] - Pasada /Transmitida a través de “Sucesión Apostólica” desde el apóstol Pedro, el supuesto “primer Papa”.
3] - The “wafer” (otra palabra inglesa para “hostia”)
4] - NASB [en inglés] dice: “No te hagas ningún ídolo”. [También la NVI]
5] - Este acto se llama “genuflexión”.
6] - "The Spirit of Jesus", Catholic Home Study Instruction Course. Book #3, p.92. (= “El Espíritu de Jesús”, Curso de Instrucción católica para estudio en casa, Libro 3, pág.92)
7] - Un “dogma” es una enseñanza o doctrina que nunca puede ser revocada o derogada. Es igual a la Biblia en autoridad.
8] - The Other Side of Rome, p.21. (= “El otro lado de Roma”)
9] - A fines del s. XI, por miedo a que alguien pudiera volcar la sangre de Dios, algunos empezaron a privar de la copa a la gente, y finalmente, en 1415, el Concilio de Constanza oficialmente negó la copa a los laicos. Aunque hoy, por decreto del Vaticano, las iglesias pueden ofrecer opcionalmente la copa a los comulgantes.
10] - "The Spirit of Jesus," pp.94-95. (= “El Espíritu de Jesús”, págs.94-95)
11] - Si sostengo una foto de mi hijo y digo: “Este es mi hijo”, ciertamente no estoy diciendo que la foto es, literalmente, mi hijo.
12] - The Story of Civilization, p.741. (= “La Historia de la Civilización”, pág.741)
13] - Roman Society From Nero to Marcus Aurelius, by Dill. (= “La sociedad romana desde Nerón hasta Marco Aurelio”, por Samuel Dill)
14] - An ancient Egyptian god of the lower world and judge of the dead - Encyclopedia of Religions, Vol.2, p.76. (= Un antiguo dios egipcio del mundo inferior y juez de los muertos - Enciclopedia de las religiones, Volumen 2, pág. 76)
15] - Ibid. (= ídem al anterior)
16] - Prescott's Mexico, Vol. 3.
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